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BOCAS COMO CIRUELAS, OJOS ENORMES
y brillantes, esas caderas
que lo mecen al mundo
mientras las ves pasar
Esa gracia, la inteligencia
que las hace más hermosas todavía
Así, y ahí están: te pisan en el subte
o trabajan cerca tuyo
Pero así eran, también
las que murieron en las mesas de tortura
de tu país, hace veintisiete o treinta años
(la edad que algunas de ellas tienen)
Así serán, aunque peor alimentadas
las violadas o muertas de Kosovo en estos días
y las maltratadas en América,
o mutiladas en Africa
o en Asia
Las que no pueden ir al médico en Afganistán
las que aúllan, ardiendo de rabia o de dolor
en cualquier lugar del mundo
frente a su amante muerto
Tendrían los mismos ojos, el mismo andar
y así habrán sido:
en la guerra civil española,
o en Vietnam
en cualquier lugar del mundo
en cualquier tiempo
hermosas, indefensas
con sus ojos enormes y sus bocas de ciruela
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